Como casi siempre, la sabiduría popular acierta en sus postulados. “Quien no ha visto Graná no ha visto ná”, nos atreveremos a decir haciendo nuestro este refrán, que no podía ser más concreto.
Os enseñaremos a través de Disfruta Granada - Enjoy Granada los lugares más recónditos y mágicos de nuestra ciudad y provincia. Pasearemos y os presentaremos aquellos lugares donde se respira nuestra verdadera historia como pueblo, encontrando ‘tesoros’ continuamente.
Pero como recitó en su día el diplomático e intelectual Francisco A. de Icaza (México, 1865-Madrid, 1925) y hoy en día se puede ver si suben a la Alhambra y pasan desde el jardín de los Adarves por la Torre de la Pólvora hacia la Torre de la Vela:
“Dale limosna, mujer,/ que no hay en la vida nada/ como la pena de ser/ ciego en Granada”.
Esta celebérrima estrofa venida del otro lado del Atlántico se ha convertido en el mayor piropo lírico a la ciudad de La Alhambra.
La buena comida puede ser considerada un arte. Eso no hay quien lo ponga en duda.
La gastronomía, el turismo gastronómico, los mejores lugares para satisfacer los más exquisitos paladares, la idiosincrasia de un pueblo a través de lo que come, el disfrute, la pasión por los fogones… pueden provocar delirio en los comensales a través de ciertos platos típicos o creativos y cocinas “cinco estrellas”.
Esta será una sección en la que mostraremos lo mejor de la pasión culinaria de Granada y provincia, descubriendo día a día los secretos mejor guardados de los chef,que satisfacen a sus clientes en lugares que son ya leyenda de la ruta gastronómica de nuestra tierra.
Por último, nos gustaría que nos enviarais a nuestro correo electrónico grupoconceptocomunicacion@gmail.com todos aquellos restaurantes, bares, tabernas, comedores, restoranes, ambigús, bufés, mesones… para compartir con los lectores de Disfruta Granada – Enjoy Granada este magnífico mundo de sabores y olores.
Por el popular nombre de ‘La Chía’ se conoce en nuestra ciudad a la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor, que ubicada en la actualidad en el magnífico convento de San Jerónimo, fue fundada en la década de los años 20 de este siglo, en el monasterio de Santa Paula.
Tradicionalmente han sido dos las chías que han figurado en el desfile, una con un manto negro y la otra con manto morado, únicos colores de los lutos. La agregación que durante la década de los años 80 se ha producido de dos nuevos heraldos, uno rojo y otro blanco, no vienen sino a desvirtuar la historia y la tradición. Este año, estas dos últimas no han procesionado, volviendo a su origen. Desde hace pocos años, fundamentalmente debido a que las chías han portado en el cortejo procesional bocinas y tambores, los chiquillos gritan a su paso la exclamación ¡Chía, toca!, algo que viene a romper el silencio obligado de una fúnebre noche de Viernes Santo.
El tránsito de la Cofradía de la Soledad y Descendimiento del Señor entre los monumentos renacentistas y barrocos de la calle San Jerónimo, de regreso a su templo, es uno de los momentos más señalados en la Semana Santa de Granada.
Este año de 2010, y después de 82 años, la Hermandad recupera la tradición de liberar a un preso. La liberación se tendría que producir al paso de la comitiva por la calle Cárcel Baja con Placeta de Villamena, rescatando el privilegio, concedido en 1928, del indulto y liberación de un preso, al paso de la comitiva por la Santa Iglesia Catedral de Granada. Este año, el preso indultado que disfrutaba del tercer grado, fue arrestado antes del indulto ‘oficial’ y no se pudo rescatar la tradición.
¿De dónde vienen proceden ‘Las Chías’?
Existen distintas versiones sobre la procedencia del nombre de Chía en orden a su aplicación a temas cofrades. Para algunos autores, las chías son el último vestigio de una siniestra figura que precedía al Santo Oficio en los ajusticiamientos; para otros sin embargo, las chías son unos personajes investidos de un origen noble o de autoridad y que figuraban en los cortejos fúnebres. Lo cierto es que la chía propiamente dicha, no es sino un manto negro y corto, regularmente de balleta, que se ponía sobre el capuz y cubría hasta la mano, usado en los lutos antiguos. Se completaba con otra vestidura de paño fino que con una rosca se ponía sobre la cabeza, descendiendo de ella dos faldones; uno anterior que caía hasta el cuello, y otro posterior al que propiamente se le llamaba chía, que descolgaba hasta la mitad del cuerpo a modo de faldilla. No obstante, la Chíacomo elemento histórico de la Semana Santa granadina, constituye el último vestigio de un personaje ya desaparecido, común en siglos anteriores en los viáticos y funerales de algunas comarcas, representado por un heraldo enlutado vestido con un largo manto que precedía la procesión del Santo entierro.
Siendo Granada el único lugar donde subsiste tan importante personaje ritual, es todo un lujo verlo desfilar el Viernes Santo integrado en el cortejo de la Hermandad del Descendimiento del Señor.